El episodio de su madre con cáncer de mama, les cambio la vida.
Desde entonces, Lucía lleva investigando, aplicando y comprobando el efecto beneficioso que genera la práctica de danza y psicoballet en personas afectadas por el cáncer.
Llegando a convertirse en la primera bailarina que defiende su tesis doctoral de la danza como estrategia que reduce el estado del ansiedad de las pacientes oncológicas.